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sábado, 29 de abril de 2017

Terrorismo: Alemania alerta ante “lobos solitarios”

La BKA alerta sobre la posibilidad de que proliferen ataques de “lobos solitarios” contra los albergues para refugiados en Alemania y admite que sus capacidades prometen poco éxito frente a terroristas de esta categoría.

Por DW
29 de abril de 2017

Según el semanario Der Spiegel, un análisis interno de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) alerta sobre la posibilidad de que proliferen atentados perpetrados por "lobos solitarios” contra los albergues para refugiados en Alemania. En el documento aludido se alega que las investigaciones y las tácticas de prevención con que cuentan las autoridades a cargo de la seguridad nacional son poco prometedoras de cara a ese tipo de terroristas. En sus bases de datos hay más de 400 sospechosos, identificados con nombre y apellido; pero sólo un quinto de ese contingente fue reconocido como un extremista de derecha por los expertos y sólo tres personas han sido catalogadas como "Gefährder”, un neologismo difuso que las fuerzas de seguridad germanas usan para referirse a quienes dan la impresión de poder estar en capacidad de orquestar un ataque terrorista.

BKA son las siglas en alemán de la Oficina Federal de Investigación Criminal.

Aunque el Gobierno y los medios de Alemania tienden a jerarquizar los peligros del terrorismo islamista por encima de los que supone el terrorismo de ultraderecha –de talante racista, islamófobo y nacionalista–, la publicación de esta alarma le da aún más relieve al "caso Franco A.”, que ha acaparado la atención del Ejecutivo y la opinión pública. Este viernes (28.7.2017), el Ministerio del Interior y la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BaMF) asumió responsabilidad por los errores que le permitieron a un teniente alemán de 28 años hacerse pasar por un solicitante de asilo sirio. El militar ha sido acusado de planear ese fraude para consumar ataques terroristas y comprometer, por asociación y generalización, a los refugiados que llegaron al país a partir de 2015, gracias a la política de puertas abiertas de la canciller Angela Merkel.

Del interés morboso a la preocupación razonable

El uniformado, que responde al nombre de Franco A. pero se presentó ante las autoridades como "David Benjamin” en diciembre de 2015, fue detenido el 26 de abril. Desde entonces llueven críticas severas sobre la labor de los organismos públicos germanos. Y es que el militar no se hizo pasar por un migrante sirio por cuestión de semanas, sino que completó el proceso de solicitud de asilo en Baviera y terminó recibiendo protección subsidiaria; ese estatus aplica para aquellos que no son perseguidos individualmente, pero tampoco pueden ser repatriados debido al riesgo que correrían en su país de origen. Franco A. recibió ayudas sociales del Estado por su condición de refugiado; entre ellas, una plaza en un albergue para solicitantes de asilo. Inicialmente, los aspectos del caso que causaron conmoción fueron los más morbosos.

A muchos les causó curiosidad la capacidad de Franco A. para llevar esa doble vida y los pecados de negligencia de la BaMF, que atizaron nuevamente las falsas creencias sobre la supuesta facilidad con que se otorga el asilo y sus beneficios en el país. Ahora, las aristas más graves de este episodio han pasado al primer plano porque sigue habiendo numerosas incógnitas sin despejar. Franco A., quien servía en el Bundeswehr desde hace ocho años, según el Ministerio de Defensa, no ha querido pronunciarse sobre los delitos que se le imputan. La Policía alemana lo arrestó bajo el cargo de planear un ataque terrorista y amenazar la seguridad del Estado. La Fiscalía de Fráncfort sostiene que actuó por motivos xenófobos. En la comisión del presunto ataque terrorista también habría estado implicado un estudiante de 24 años que, igualmente, ha sido detenido por las autoridades.

En el domicilio del estudiante, la Policía encontró evidencias de que actuaría movido por razones xenófobas. Los dos hombres proceden de Offenbach, una localidad del Estado federado de Hesse, y estaban en contacto a través de correo electrónico. Alrededor de un centenar de efectivos de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) y miembros de las fuerzas de seguridad de Austria y Francia participaron en la operación que registró dieciséis locales y condujo al arresto del militar.


ERC ( EFE / dpa / Deutschlandfunk )

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